Con blindaje no hay ataque.

En el día a día convivimos con permanentes desafíos derivados de una macroeconomía que no da tregua, un aumento desmedido de demandas, inseguridad ante el constante cambio de escenarios y reglas de juego. Este contexto nos exige aplicar nuevas herramientas que nos permitan protegernos patrimonialmente.

Ante esta necesidad, el fideicomiso se manifiesta como un instrumento legal que permite blindar el patrimonio, protegiéndolo. Cada vez son mas los empresarios de pequeñas y grandes empresas que planifican su patrimonio utilizando esta figura.

Una de las principales características del fideicomiso es la conformación de un patrimonio de afectación, el cual se encuentra encapsulado y diferenciado de los patrimonios personales de quienes participan en el fideicomiso.

Es decir, todos los activos que se transfieren a un fideicomiso servirán de garantía a los acreedores del mismo, sin que pueda dicho patrimonio ser agredido por los acreedores personales de los fiduciantes, fiduciarios, beneficiarios o fideicomisarios. Por otro lado, los acreedores del fideicomiso no podrán accionar contra los patrimonios personales referidos.

Mas allá de los beneficios de la conformación de un patrimonio de afectación, se contarán con beneficios fiscales propios de la figura.

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