Figuras estratégicas en el fideicomiso agropecuario.

Como hemos visto en otros artículos, el fideicomiso ofrece múltiples ventajas a la hora de estructurar un negocio. Sin embargo es necesario destacar que si bien es un instrumento que sirve para optimizar el éxito del proyecto, si el plan de negocios y el equipo que participa en su desarrollo no son los adecuados, la figura por sí misma no puede garantizar su rentabilidad.

A diferencia de las sociedades comerciales, el fideicomiso no tiene una estructura organizativa definida por ley. Sin embargo es necesario planificar un organigrama claro, agregando a la estructura determinadas figuras estratégicas en la operatoria del negocio.

Recordemos que en el contrato de fideicomiso tenemos a la parte fiduciante, que es la que transmite o se compromete a transmitir determinados bienes y que especifica el encargo que deberá llevarse adelante, y al fiduciario, quien llevará a cabo dicho encargo y que por esa razón es clave en el funcionamiento del instituto.

El fiduciario debe desempeñar sus funciones con la prudencia y diligencia de un buen hombre de negocios. Tiene una auténtica responsabilidad profesional que implica capacidad técnica, experiencia y conocimientos. Esto no significa que deba ser un especialista en el negocio subyacente.

Pero el negocio requiere de un especialista que implemente el proyecto en la práctica, de esta manera incorporamos la figura del operador.

El operador, elegido por el fiduciario, es el especialista en la actividad que realizará el fideicomiso, es el que implementa el proyecto en la práctica. Es quien define las variables relacionadas con la actividad para la obtención de los mejores resultados posibles.

En el caso concreto de un fideicomiso agropecuario, es el experto en la actividad agrícola, es quien llevará a la práctica, por ejemplo, la política de diversificación productiva orientada a minimizar los riesgos productivos y de precio, determinará la forma de rotación en los campos, seleccionará los cultivos, etc.

Para garantizar la transparencia del negocio se puede incorporar la figura de un  auditor externo, que será un tercero ajeno a los intereses del fideicomiso. Su objetivo será controlar el funcionamiento del negocio y, por ende, las tareas del operador y del fiduciario, emitiendo luego un informe imparcial sobre el análisis realizado.

Como siempre decimos, la flexibilidad y maleabilidad son dos características que hacen a la naturaleza del fideicomiso, por lo cual siempre pueden encontrarse tantas variantes como modelos de negocios agropecuarios existan.

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