La Academia del fideicomiso.

¿Podría el fideicomiso ser una herramienta de utilidad para solucionar situaciones de crisis en asociaciones civiles sin fines de lucro?

En el marco de esta amplitud fáctica de la figura, en el año 2000 se sanciona la ley 25284 que establece la posibilidad de crear, con un régimen especial, un fideicomiso de administración con control judicial aplicable a entidades deportivas con dificultades económicas.

Dentro de los objetivos encontramos la protección al deporte como derecho social, la continuidad de las actividades de esas entidades a los efectos de generar ingresos genuinos en beneficio de los acreedores, el saneamiento del pasivo mediante una administración fiduciaria profesional y controlada judicialmente, la garantía a los acreedores al cobro de sus créditos, la superación del estado de insolvencia y la posibilidad de recobrar el normal desempeño institucional.  Se establece la posibilidad de que la misma entidad solicite la aplicación de esta solución o que sea el juez quien lo disponga de oficio.

El órgano fiduciario estará conformado por un abogado, un contador y un experto en administración deportiva, ejercerá sus funciones con la prudencia y diligencia de un buen hombre de negocios y tomará sus decisiones por mayoría simple. Asimismo deberá rendir cuenta al Juez sobre el estado del patrimonio fiduciario.

La constitución del fideicomiso de administración se anotará en todos los registros donde deba inscribirse la titularidad de los bienes muebles, inmuebles y derechos correspondientes. 

El fideicomiso tendrá una duración de tres años, renovables por resolución judicial, hasta un máximo de doce y se extinguirá por el cumplimiento de los objetivos o del plazo legal o, llegado el caso, por la imposibilidad de generación de recursos.

Como vemos se aplican los parámetros comunes a todo fideicomiso ordinario en cuanto a la existencia de un fiduciario (en este caso colegiado), su forma de desempeño, la rendición de cuentas obligatoria, su carácter de titular de los bienes fideicomitidos (con la consecuente anotación en los registros respectivos), el plazo de duración del fideicomiso (acotado con respecto a los plazos establecidos por el Código Civil y Comercial) y las causales de liquidación del mismo (cumplimiento del plazo o condición y la insuficiencia de fondos).

Es importante el hincapié que se hace en la profesionalización del órgano fiduciario y el control del mismo, lo cual debería ser tenido en cuenta al diseñarse un fideicomiso en cualquiera de sus variantes.

Quizás la diferencia más relevante sea que su nacimiento no se encuentra configurado por un contrato o testamento sino en la aplicación de una ley especial, resolución judicial mediante.

El éxito de la aplicación de este remedio a las circunstancias especiales que determina la ley es una prueba más de que el instituto del fideicomiso continua siendo una herramienta óptima para la resolución de distintas situaciones y apoya la utilización del mismo en casos de crisis patrimoniales en general, con las adaptaciones que cada caso requiera.

Cómo fervoroso y sufriente hincha del Racing Club de Avellaneda no puedo menos que recordar que ante la declaración de su quiebra pudo salir adelante gracias a la ley que comentamos, y que por ser la primera aplicación de la misma se la ha llegado a conocer como la Ley Racing.

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